Ella da de esos abrazos que te toman de sorpresa pero que tanto bien hacen.
De esos abrazos en el que sabes que tus fuerzas van a caer, en los que el peso de tu dolor desvanece.
Esos abrazos que te permiten rendirte un momento y volver a cargarte.
Abrazos donde los ojos te arden por querer llorar, romperte en ello y volver a unir tus piezas.
Esos abrazos donde el vacío de tu alma se llena, donde tus voces internas callan.
Esos abrazos silenciosos pero que saben a un «todo va estar bien, estoy acá para ti.»
Ella y sólo ella sabe como curarte el alma con una mirada.
Ella y sus más tiernos detalles que te secan lágrimas y prenden sonrisas.
Es ella y sus mil te quieros en un dia gris.
Ella y su tan sencilla manera de ponerlo todo en orden, aunque sólo sea por 5 minutos.

