Me honraron al pedirme que orara por los novios en la ceremonia y desde mi corazón levante esta casi carta a los novios y a Dios para que acompañe y los haga super felices (bendecidos) en el nuevo emprendimiento que se llama familia:
Que su familia este cimentada en el amor.
Que su amor sea tan fuerte que ni los problemas diarios, ni la necesidad económica, ni las diferencias de pensamientos, ni la rutina, ni el tiempo pueda corroerlo.
Que su unión sea tan firme que se hablen con las miradas, que no falte el café con leche en la cama y la sopa calentita en invierno.
Que la comprensión sea tan firme que si las lágrimas son de tristeza o felicidad encuentren los mismos brazos, abiertos y fuertes para sostener o festejar.
Que cuando lleguen mis sobrinos sus corazones exploten de felicidad, duerman lo mas que puedan y lean muchas revistas de nuevos papás.
Que se puedan acordar que ninguno de nosotros estudió para ser padres, que no es tarea fácil pero es la más fantástica del mundo.
Que Dios esté ahí con ustedes, a la entrada y a la salida; en el camino y en la rutina. Que esté en medio de ustedes recordándoles este día, cuando los brazos estén cansados y los pies lentos y mirando atrás vean que todo lo que hicieron y vivieron juntos fue la mejor historia que escribieron.
FELICIDADES, flia. Cachón Piñeyro!!!

