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Dos por tres, veo cosas que me encantan pero no puedo compartir, dos por tres leo cosas que no puedo recomendar y casi siempre abro la boca antes de lo debido.  Quiero mi libertad, esa que me fué dada después de cortar el cordón, que ya estaba dada cuando apenas si me alimentaba en el vientre, porque mi cerebro se formaba, totalmente independiente.  Amo mi libertad y ni la presto, ni la vendo, de vez en cuanto la embargo, por tonta o por apurada.  Siempre me gana el apuro y la urgencia de abrir la boca, pero rápido la recupero, o insisto hasta volver a obtenerla.  Mi libertad habla de quien soy y que pienso, que me enseñaron y que volví a aprender. Y grita de cuanto amo y cuanto cuido a los que amo, así como intento todos los día de amarme a mí también amándote a Vos. Por eso me cuido de lo que veo y comparto, de lo que leo y recomiendo, aunque aún estoy aprendiendo a cuidarme de lo que digo antes de callar.  Mi libertad tiene un único límite: Vos. Fuiste el que me enseñó que mi libertad no daña la de mas nadie, ni invade, ni dice todo que sí, aunque sea la manera mas fácil de «parecer»libre; lamento no tener la capacidad de bajar siempre la cabeza, imposible, en este momento de mi vida. Aprender a buscar caminos alternativos para no afectar la libertad del resto en muchos casos no me molesta, de hecho estoy en el intento de caminos alternativos, pero dejar de ser quien soy, de como me pensaste y como permitiste que fuera por circunstancias que no aplican, ni soñando, mi libertad vale tanto como la vida que me diste!!

 

 

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