La emoción de anoche fue inmensa.
Recibí por wp del adscripto del colegio que este año di clase, una invitación y me explicaba que una alumna me había elegido para acompañarla en la ceremonia de fin de grado.
Por supuesto que acepté la invitación.
Pensé en ella y le compré un libro del autor que habíamos conversado y se lo dediqué (un amigo me enseño dedicar los libros que salen del corazón regalar).
Un día antes Juli me acompañó a elegir lo que me iba a poner, no tenía muy claro la magnitud de la situación algo sobrio era la elección más conveniente, blanco y negro no falla nunca.
Llegamos a la gala y era con entrada, solo mencioné que era docente invitada y nos dejaron pasar.
El auditorio estaba lleno y nos tuvimos que sentar arriba que finalmente fue la mejor opción, se veía todo perfecto y ellos si me reconocían también me verían.
En un momento se hizo silencio y empezaron a salir los protagonistas, estaban hermosos.
Yo compartí solo cinco meses con ellos pero sentí que había sido el año completo, realmente me emocioné de verlos tan lindos.
A mitad de la ceremonia Sofía me ve desde el lugar especial de los graduados y me saluda con su manito y yo le devuelvo el saludo, la misión ya llevaba la mitad cumplida.
A principio de año conversamos en más de una ocasión de lo que harían después de graduarse y parecía tan lejos, y ese momento había llegado.
Terminó la ceremonia y me dirigí hasta la recepción. Para mi sorpresa cada vez que me cruzaba con alguno de los jóvenes nos fundíamos en un hermoso y cálido abrazo con aroma a reencuentro. Fué el regalo más lindo que recibí de este último tirón del año. Que se sorprendan de verte y te abracen diciendo tu nombre.
El lugar estaba lleno, buscar a Sofía fue un desafío, pero la encontré.
Su carita estaba roja y mojada de tanto llorar de la emoción. Nos vimos y me dijo: – viniste!!, te ví arriba y me alegré un montón. Y el abrazo fue largo y como mucho cariño. Le di el libro y me preguntó si era para ella y le respondí que era un regalo, ella me había invitado. Cada alumno invitó al docente que entendía había dejado una huella en su proceso educativo y fue un honor recibirla de Sofía. En el abrazo recordé su situación familiar y más intenso sentí el valor de su invitación. Estoy segura que fue la mejor decisión ir. Llovió mucho y estacionamos a dos cuadras (estaba todo lleno) a la vuelta nos empapamos. De todas formas subí al auto tan feliz, que te encuentren con un abrazo, que te recuerden con tanta alegría y verlos prontos para la siguiente etapa fue una emoción, es una emoción que hoy también me acompaña. Sigo afirmando que de las mejores decisiones que tomé fue la docencia.
Ahora a seguir entrenando que como me lo recuerdan a diario, no consigo quedarme mucho tiempo quieta y ahora es tiempo de un nuevo desafío.





