Un autor muy conocido de mi país en una entrevista dijo que no escribe por encargo: solo cuando le pica la mano.
Hoy no me pica mucho mas la mano. Solo quiero recordar en este día donde se recuerda a la mujer a mi mamá. Mujer sufrida, criada tierra dentro, 8tava. de 8 hermanos, la mas mimada pero la envidiada también. Su mundo con su conejo de trapo y sus árboles de naranjos plantados en el patio de la casa (uno por hijo) a las orillas del Río Negro, se empaño con la noticia que debía mudarse a la capital. Nunca me contó como vivió la muerte de su padre (mi abuelo) de hecho no se mucho mas que su nombre, creo que era Sebastián. Vino de adolescente a la ciudad, sola con su madre, sus hermanos ya tenían sus familias, fueron los que alentaron a mi abuela (otra mujer ejemplar) a vender las tierras, repartir la herencia y venirse a la ciudad. A partir de ahí doña María vivo lo digno de una novela, convento de monjas, mucho dolor, mucha soledad. Sus hermanos que alentaron el cambio familiar, alegaron que no había lugar para dos, solo para la mamá, que la hija mas chica, la mimada, la de la vejez fuera a un orfanato de monjas. Así fue, María Emira entraba a las monjas con 12 y poquitos años en la sección de pobres a limpiar a las ricas, hacerles la comida y a llorar sola en la cama de noche. Creció y se empleo con cama, y creció y busco por todos lados las oportunidades, la peleo con uñas y dientes, tubo que dormir en el garage del hermano con olor a gasoil, en la casa de su otra hermana y sus sobrinos le robaban. Bueno como dije antes digno de una telenovela. Años después debe hacerse cargo a la fuerza de sus sobrinos, su hermana fue atacada por su ex e incapacitada de por vida (responsable de sus sobrino, su hermana, mi abuela y ella). A me olvide en la historia del reparto de la herencia le toco una máquina de coser (mis tíos todos tienen su casa). En ese caos conoció a mi papá, bonachón, fuera de la realidad, cariñoso y con una familia «normal». Y luego de algunos años aparecí yo, motivo por el cual debieron apresurar los planes de su boda. Y de ahí en adelante su vida la escribió ella. Otra vez, peleó, peleó y peleó. Nos criaron a mi hermano y a mi, con todo lo que tuvieron a la mano (desde otro punto de vista quizás no fue suficiente pero desde el lugar de mis recuerdos era una leona cuidando a sus cachorros). El tiempo le jugo muchas malas pisadas, sus hijos en etapas adolescentes le ocasionaron mas de un problema, en el afán de ayudar a huérfanos (seguramente como alguna vez se sintió ella) descuido la familia y de a poquito todo se empezó a corroer. Luego los casamientos los nietos y la soledad de la casa vacía. Pero aun la acompañaba su mamá. Lamentablemente para mi, su mamá se encargo de que no se quedara sola nunca mas y luego de poquito tiempo se la llevo con ella (beneficio para ella que luego de mucho andar se encontró con sus papás y con el papá mas amoroso que existe). Como lo comente antes vida de telenovela…no como las venezolanas que siempre terminan bonito…sino como las brasileñas que se parecen mas a la realidad. Mi homenaje en el día de la mujer es para mi mamá María Emira Ferrón Camacho. 1949-2005



Mami, todavía te extraño!!! feliz día