Yo tenía 19 años y estaba enamorada, no fue un error extraño, fue un descuido familiar.
Cuando me di cuenta, antes que nadie y lloré toda una noche. Sabía estaba segura que mi vida cambiaba radicalmente. Le conté a él lo que pensaba, lo que intuía y esperamos. Hablé con mi mejor amiga y ella me dijo que era normal que si te pones nerviosa es peor. Esperé unos días mas y las ganas de confirmarlo fueron mas fuertes que pensar lo que íbamos hacer.
Salí del baño lo mire a los ojos y moví la cabeza de arriba hacia abajo. Él me abrazó fuerte…y ahí en un baño, en mi trabajo de ese momento, empezamos a soñar de como sería.
A los 4 meses fue la única ecografía que me hicieron, el doctor fue muy claro y contundente: es una nena. Ya sabíamos el nombre, desde junio del año anterior lo sabíamos, desde que vimos la película de Romeo y Julieta con DiCaprio, sabíamos que ella tenía que ser Julieta. Me la imaginaba dulce, contemplativa, inteligente, enamorada, juguetona.
Mi vientre creció y después de 12 horas de trabajo de parto llegamos al hospital, entré a sala de operaciones para hacerme una cesárea porque el bebe no bajaba y yo ya no tenía fuerzas, al entrar la neonatóloga le pregunta al ginecólogo cuanto tenía de dilatación, el doctor respondió 9, y la doctora dijo tiene que nacer!!. Me cambiaron de camilla y empezó el proceso mas lastimoso de una mujer: dar a luz. Con enfermeras empujando en mi vientre y el doctor que con un espátula sujetando la cabecita de mi bebe la cincha hacia el exterior. De repente se calman los dolores pero hay un silencio siniestro en esa sala donde una vez mas estaba sola, o mejor dicho estábamos solas. Miro al costado y la veo envuelta, violeta y de golpe muchos médicos alrededor que la taparon, le estaban dando oxígeno con una bomba manual. Yo le pregunté a la enfermera que me acariciaba el pelo, – es una nena?, mi preocupación era que todo lo que tenía era rosado…Sí, me respondió y se sintió un chillido finito que alivio a todos en la sala de operaciones. Luego de eso no paraba de llorar y me la pusieron en mi pecho. Le hable por primera vez, le dije algo así como: princesa no llores e instantáneamente se cayo y respiro cortito unas tres veces. Los enfermeros me decían seguí hablando y yo lo quería era llorar.
A los 15 días de nacida la voy a cambiar y noto un bulto en la ingle, había sido tan intenso el parto para las dos que yo terminé con el útero desgarrado y ella con dos hernias bilaterales inguinales que tuvieron que ser intervenidas a sus 20 días de nacida. Con tan poquito tiempo no solo lucho para nacer, sino para seguir acá con nosotros.
Cuánto el parto podía haber afectado su salud?, no lo pensamos por mucho tiempo y después vimos el milagro, que inversamente de lo que podía haber afectado, sus potencialidades eran indeterminadas.
Julieta, la primera de su generación con ese nombre, tiene padres muy jóvenes, 20 años cada uno, sin un trabajo estable que le brindara seguridad, vive en la casa de sus abuelos, en el cuarto de soltera de mamá.
Julieta fue creciendo y solo una neumonía tuvo como enfermedad importante en toda su niñez, nunca se quebró, ni la volvieron a operar, tiene su apéndice (cosa que su madre no), y su cabeza estaba repleta de tirabuzones castaños que llamaban la atención. Pero lo que mas se destacaba de ella era que con un año y medio hablaba y cantaba y cuando paraba sonreía. Jamas estaba seria. Ella no tenía vergüenza, en la placita siempre tenía amigos, en el jardín posterior también, hasta en la televisión en el programa infantil agarró el micrófono y cantó en mas de una ocasión.
Ya entrada en la primaria, era muy veloz, y todo el tiempo quería aprender mas.
Lo mejor era espiarla cuando jugaba con sus muñecas, escucharla crear historias imaginarias, diálogos increíbles, vestirlas y cambiarles la ropa según la ocasión. Ó verla jugar con sus hermanos que compartían el cuarto era deleitable.
Al terminar el primer año de primaria estos padres aún y por siempre jóvenes con el afán de regalarle algo que motivara su interés por la lectura, le trajimos de Buenos Aires un clásico: Él Principito.
Sí, muchos años después nos dimos cuenta que para una niña de 6 años era un libro demasiado profundo. Un tiempo mas tarde en familia jugábamos si era un sombrero o un elefante.
Juli estudió música en la Escuela de Música hizo 4 años de guitarra, canto, baile y solfeo.
Como papás no pudientes, toda oportunidad había que aprovechar, así que iban de mañana a la escuela, entraban a las 8:00 a.m., volvían y almorzaban y luego venía el bus para llevarlos a escuela de música 2 y 3 veces por semana. Regresaban las 17:00hs.. Los días que no tenían escuela de música, estudiaban ingles particular, eso no fue opción en casa. Y Juli hizo un año y medio de danza contemporánea también con una beca de la IMM. Esos días eran intensos, la escuela, escuela de música, yo la levantaba y pasábamos a merendar y seguíamos a danza, volvía cerca de las 8:00 p.m. a casa para hacer los deberes, bañarse, cenar y acostarse.
Como papás no pudientes, toda oportunidad había que aprovechar, así que iban de mañana a la escuela, entraban a las 8:00 a.m., volvían y almorzaban y luego venía el bus para llevarlos a escuela de música 2 y 3 veces por semana. Regresaban las 17:00hs.. Los días que no tenían escuela de música, estudiaban ingles particular, eso no fue opción en casa. Y Juli hizo un año y medio de danza contemporánea también con una beca de la IMM. Esos días eran intensos, la escuela, escuela de música, yo la levantaba y pasábamos a merendar y seguíamos a danza, volvía cerca de las 8:00 p.m. a casa para hacer los deberes, bañarse, cenar y acostarse.
También por la escuela pública estudió 2 años de Italiano y por sus calificaciones se ganó una beca para estudiar un año francés.
Su escolaridad fue intachable y no porque nosotros la obligáramos sino porque ella era así. Pero mas allá de su impecable escolaridad, que es destacable eso no la iba a ser mejor persona. Fue una niña que no entendía la discriminación, que oró por amigas en el barrio y obtuvo su amiga quien la acompañara durante la infancia. Me acompañaba a un merendero al que iba ayudar de una zona muy carenciada cuando nuestro país estaba en crisis y ella ayudaba, jugaba con resto de los niños sin problemas. A la vuelta en el ómnibus siempre me preguntaba: ¿,porqué algunas personas tienen mucho y otras no tienen nada?.
La empatía la caracterizaba, pero el carácter supongo que de ser la mayor de 3 hermanos era muy fuerte. Enfrentó una maestra en el penúltimo año escolar porque estaba convencida que se cometía una injusticia.
De ese tiempo hasta ahora todo lo que hizo fue crecer en conciencia y edad. Continuó con su promedio excelente y siempre me reclamó porqué no la dejé hacer la orientación artística. Yo tenía miedo que no le fuera bien después, pero a Julieta las puertas no se le cierran, se le abren.
Y hoy a un día de viajar 5 semanas invitada por el país que va a visitar a estudiar en una universidad, ser seleccionada entre decenas de postulantes, solo pensé en comprarle un pijama de unicornios que tanto le gustan y medias para el frío, siempre voy a ser su mamá.
Ya pasaron 21 años de que nació Julieta, sin embargo verla crecer, superarse, divertirse, maquillarse, trabajar, pagarse sus estudios, ir sola a pedir una extensión de la beca porque ya no podíamos ayudarla, llorar, enamorarse, cantar y cantar y cantar, y ahora preparar la valija para irse a miles de kilómetros a estudiar en otro idioma que domina muy bien invitada por la embajada, ella, la que nació violeta, que sus papás no tenían trabajo fijo ni casa propia cuando nació. Ella y solo a ella la vamos acompañar mañana al aeropuerto, para que siga viviendo su vida, una vida que amo y disfruto ser testigo.






