Las vueltas o idas en el bus desde mi ciudad al centro son largas, tediosas, generalmente vamos apretados, parados y siempre llegamos tarde. Hoy en particular me subo al bus y busco en mi cartera los auriculares y para mi fastidio los había dejado en la mesada. Gracias a Dios siempre llevo un libro en la cartera cuando se que tengo que ir al centro. La ida fue rápida (en el primer bus), fui sentada, no venía tan lleno y la verdad es que me concentre en la lectura que por cierto tenia pendiente y fue muy interesante. Me compenetre en el libro y me olvide de todo lo que tenía a mi alrededor. Lamentablemente o no, no controlamos nuestros oídos pero si nuestra atención. La vuelta no fue tan cool,je!. El bus venía relativamente vacío y se llenaron los asientos en la parada que yo me subí. Intente concentrarme en mi lectura nuevamente pero luego del momento de encuentro conmigo misma mis pensamientos sufrieron varios disparadores y me enganchaba en todas las conversaciones. Trataba de retomar la lectura y avanzaba una página y realmente estaba muy interesante pero como siempre nos pasa cuando nuestros pensamientos están disparados leía y escuchaba todo a mi alrededor. Y me paso algo muy particular empiezo a escuchar la misma conversación a diferentes personas. El reloj marcaba las 5 p.m. que es la salida de primaria. De golpe muchas mujeres en el bus comenzaran a hacer llamadas desde sus celulares y la conversación se repetía: -hola mi amor, como te fue?, por donde vas?, yo ya estoy cerca en un ratito nos vemos. -que bus te tomaste? a nos encontramos en la parada, esperame. Volvemos juntas.
Y fue imposible no detenerme a escucharlo. Las mujeres que durante el día estaban trabajando: en la oficina, en las cocinas de otros, en las tiendas, ahora nuevamente eran mamás. Pero mamás muy preocupadas, con muchísimas ganas de llegar a casa y tratando de convencer a los niños que el trayecto era corto que ya iban a estar juntos. Pero la conversación mas impactante fue la de la mujer que estaba parada alado mío con su hijo adolescente y le pregunto: viste que se esta por estrenar kunfu-panda 2, -sí dice el chico, quiero juntar algo de plata para llevar a tu hermano al cine. Es difícil este año que no cobro las licencias, no me sobra nada, pero bueno tengo que llevarlo.
Todas las emociones se activan a la misma hora, en los autos, buses y bicicletas; que bueno que los celulares nos hacen sufrir menos y acortar la distancia física.
Pensar que con los auriculares no me hubiera dado cuenta…ya ni escuchamos lo que pasa en nuestro alrededor.

