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De todas las cosas palabras mas dañinas que salieron de tu boca esa fue la mas fuerte.  El compararme, el solo hecho de mencionarla, el detalle de su locura, de su delirio de su tristeza me partió en dos mitades.  Una mitad que por un rato pensó en el dolor que debería sentir ella para sentirse así y por otro el dolor que yo tengo porque lo que mas quise fue alejarme de esa forma, fue alejarme de esa imagen, fue ser totalmente diferente a ella.  Como me vas a comparar si las circunstancias son distintas, si las realidades fueron distintas si las dos somos y fuimos siempre distintas.  Todos absolutamente todos nos parecemos un poco a alguien, tenemos reacciones de todos, de los que nos gustan y los que no nos gustan.  Si crecimos con esas palabras y esas reacciones es imposible no imitarlas.  Pero recordarme que nací de una mujer que terminó enferma, en una cama, delirando, sin saber siquiera donde estaba y quien era, me aterra.  Ella terminó así porque sí o porque sus circunstancias lo permitieron, mis circunstancias son diferentes. Si estoy gris, la realidad me valida y vos mas que nadie lo sabes.  Si no queres verme así, cambiemos juntos nuestras circunstancias….o ya no queres intentarlo mas?. Claro como quererlo si esta en tu ADN el no crecer, el que otros crezcan y hagan tu trabajo -ese que no te gusta hacer, ese que también te corresponde- y cuando nos cansamos por sostenerte y hacerlo, la culpa la tiene mi ADN. Y es por mi bien que yo cambie para no verme mas gris o triste, o deprimida, o como quieras interpretar mi preocupación.

 

 

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