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12 años pasaron para conocer la tierra que acogió a mi familia.
Fundirnos en abrazos, que sus casas sean nuestras casas.
Fue como si no hubiera pasado el tiempo.
La confianza, las rizas, el pan y la cama tendida este desde el primer momento.
No nos dejaron invitarlos. Nos llevaron y trajeron, la intensidad de cuatro días vividos fue más que la distancia del tiempo.
Como ya sabíamos y comprobamos el que no tiene tanto es el que más da.
Él se quedó sin trabajo una semana antes, nos llevó con su novia a recorrer, almorzar y nos hicieron regalos.
Ellos pararon un viaje para regresar a casa 2 días y comer juntos un asado.
Volvimos a reencontrarnos como familia. Me mimaron y me cuidaron como hacía años no lo sentía.
Mi año es absolutamente atípico, de los que no te vas a olvidar.   Fue como viajar por una montaña camino a un pueblito en Guatemala.
Salimos de la ciudad y nos paro narcóticos y no llevábamos los pasaportes con nosotros. Nos detuvieron media hora chequeando nuestros datos. – Me acorde de arrancar mi año detenida en mi cama por una fractura -.
Luego comenzar el viaje en carretera.  Tramos largos y rectos donde el tráfico es muy agresivo, igual que cuando tenemos que pelear para cobrar a los clientes, donde hay que empujar para que funcione y generalmente la carretera está rota igual que nuestras emociones en muchos momentos.
Después empieza lo divertido las curvas de la montaña, se maneja distinto y es una incertidumbre dar la vuelta, nunca sabes si viene algo de frente o se desbarrancó el camino, pero si querés ir a donde vas no queda otra que avanzar, muy lento, con juego de luces y mucho mate para estar despierto.

El tema es que en esas vueltitas raras y difíciles de repente te pechas con los mejores paisajes de tu vida. Estas en medio de montañas inmensas y volcanes, si miras para abajo el lago te encandila.
Cuando observo un cuadro pintado por invisibles artistas locales, me acuerdo de gente hermosa y siento lo mismo.
La inmensidad de la existencia se me devela y soy ampliamente feliz. Tal cual momentos inmensurables que tuve durante el año.
Después de una escala, problemas financieros hasta el mismo día del viaje, un fin de año de estudios que era consciente que me esperaba, dejar a nuestros tres hijos en casa, viajar varias horas, la recompensa de estar aquí y ahora con ellos, mis amigos, mi familia, fue el tesoro mejor guardo que encontré.   Ale, Gaby, Gina, Nico, Manu, Luca, Dani, Juan, Juan Cruz, Juank, Anaid, Emiliano, Abner; Guatemala es hermosa por su belleza natural y porque están ustedes para abrazarnos. Gracias!!

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