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Hoy llegue a mi casa, me desperté y estaba acá.
Vi todo tan soleado. Dormí bien, hace semanas que no me pasaba.

Mire el living y pensé que el reloj que tenemos guardado desde el viaje, el hecho a mano quedaría bien arriba del sillón.

Busque el martillo y el clavo (recordando las palabras de Nahuel a mis reclamos de que seguía sin colgar, – si vos podes colgarlo, a parte lo vas a colgar a donde más te guste!). Y así fue, compré la pila, marqué la pared me arrodillé en el sillón y le pegue con delicadeza  al clavito que iba a sostener el reloj.  Lucas me ayudó de lejos con la simetría.

Cuando lo vi, me emocioné nuevamente me sentí en casa, mi casa.

Desde que emprendimos el viaje familiar hemos tenido la característica de ser nómades. 
O criar y vivir con 3 hijos y darles lo mejor que podíamos como educación o pensábamos comprar una casa. Hace un par de años casi llegamos a sacar el préstamo pero nos quedamos con el casi.

Por lo que nos acostumbramos a vivir un tiempo en cada barrio y fue bueno. Conocimos un montón de lugares y personas, y cada hijo tiene su lugar de origen.

Lo que siempre sucedió es que estuviéramos donde estuviéramos volvíamos a casa.
Nuestro hogar, donde es como nosotros somos.
Donde la biblioteca tiene souvenirs de amigos que viajaron por el mundo…frasquitos de Alemania, un pez de Francia, un bus de Inglaterra, una mamushka  de Rusia, dos platitos de Madrid, un cuchillo de madera de Peru, un lápiz con una lagartija de Costa Rica, una pareja de México, un frasquito de cerámica de Colonia, el faro del cabo Polonio. Caracoles, un caballito de mar hecho por Lucas; autitos muy viejos, fotos y atrás 4 estanterías repletas de libros. Y cómo dejar de contar lo que hay arriba, arriba está Mikey y Popeye de plástico de los 60’s que me regalo mi tío Cacho.
Y así podría nombrar cada rincón, que hay, porqué?, dónde lo compramos? quién lo armó?.
Tenemos un baúl viejo lleno de fotos, literalmente es el baúl de los recuerdos.

Llegar a casa es eso, es sentir que eso sos vos también, ordenado o no, colgado o sin colgar pero sabes que va a ir ahí.  La música que elegís, las flores que arreglas, la perra al sol.

Despertarme en casa es despertarme a mi y mi lugar en este mundo.

Esta casa física u otra, esta situación u otra. Yo en orden conmigo sabiendo que disfruto de cada rincón y lo quiero compartir.  Porque los olores, los sonidos, los colores se vuelven más lindos cuando se disfrutan en manada, la manada que entiende que esa es tu casa porque sos vos en los detalles.

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