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Previo a lo que realmente quería compartirles voy a comenzar por un momento en mi infancia que no recordaba y uno de mis hijos luego que escucho el texto me lo trajo a memoria, seguramente sería el inconsciente operando y hubo alguien que pudo interpretar. Mas allá de la hermosa literatura que nos permite recrear momentos sin recordarlos y generar un espacio y situación distintas que dicen tanto dela vida en sí. Va primer historia cortita:

Tenía algo así como 9 años y era un 24 de enero. Ese día me levante temprano porque era el cumpleaños de mi papa (muchos años después sería mi aniversario de casamiento también). Era verano y amaba estar descalza, vivíamos en una casa de dos plantas, así que bajé rápido para estar levantada antes que el. Llegue a la cocina y ya se estaba preparando el mate, yo me puse hacer lo que tenía previsto (cuando se me mete algo en la cabeza es poco probable que me convenzas de lo contrario), yo su hija le iba hacer una torta de cumpleaños. Sabía la receta y para después de almorzar podríamos soplar las velitas y comerla como postre. Mi papá me mira y enseguida me mira los pies,
-Paola anda a calzarte! yo no le hice caso ya había entreverado todo faltaba la leche y al horno.
Agarro el cuchillo para abrir la bolsa de leche que tenía un mango redondo y no se como se me cae, y no se como al tratar de agarrarlo lo piso al ser el mango redondo queda parado y la punta se introduce lenta pero dolorosamente en el arco de adentro de mi pie. La sangre empezó a brotar, mi padre me agarra en brazos y me lleva a ver al doctor de la policlínica de las viviendas donde vivíamos que estaba enfrente de mi casa. Me sacan el cuchillo era una herida profunda. Me vendan y vamos al hospital donde me cosen y durante unos días no puede apoyar el pie. Hoy está la cicatriz y es una zona de mi cuerpo que no siente nada. Ese día me frustre mucho porque queriendo sorprender y demostrar amor, arruiné el cumpleaños. Son cosas que repito a menudo. Amo andar descalza pero prefiero calzarme, se ve que la memoria de la herida fue muy dolorosa.


La astilla….cualquier parecido a la realidad es mera coincidencia…

Pisa la astilla y pasa la primer capa de piel y después a veces la segunda. Pero no se da cuenta que entró que la va lastimar hasta que ya está hecho el daño. Estaba bailando descalza, despreocupada sin buscar nada. Solo siendo ella, riéndose a carcajadas cuando la astilla ya sabía que iba a dañar, estaba esperando la vuelta esa espléndida que haces donde la pollera vuela y tu sonrisa deslumbra de felicidad. Y ahí grita 

-hay!!!, me atravesó.

Son de esas que duelen, una lasca de madera sin pulir que tiene muchas puntas que van abriendo la piel y rompiendo. 

Se cae al suelo se agarra el pie y pide ayuda, mira ha su alrededor y los de cerquita corren hacia ella.

La levantaron la apoyaron lastimada en el banco más cercano. Vieron el pie y era profunda. No de las que sacas con una pinza de cejas, de las que tenes que cortar sangrar apretar para que salga (en este caso se aprende con dolor). 

Hay que ser prudente y saber con quien se baila y donde si es que se puede elegir. Aún no hay cicatriz, todavía duele al pisar y le recuerda lo que hizo mal y lo feliz que era antes.

Porque sino hubiera bailado, ni reído ni movido la pollera no hubiera sentido ese dolor profundo, punzante. 

Es una astilla, no le des trascendencia les dicen todos, para ella es más que una astilla es una herida que abrió y desgarró su piel sensible, donde sintió dolor y aún siente.

En cuanto cure y se supone que falta un poquito de tiempo aún, volverá con más fuerza a bailar, solo que elegirá mejor el lugar y la gente si puede, y solo por precaución se pondrá zapatos, aunque la libertad la obtiene estando descalza. 

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