Porqué buscamos siempre el extremo?
Tirar de la cuerda, para ver cuanto va a resistir…
Sabemos muy bien que en algún momento se va a cortar.
Nos damos cuenta que la otra persona ya tiene las manos casi moradas de tanto resistir y hacer fuerzas para que reaccionamos y vayamos para su misma dirección.
Pero no; nosotros ahí, ciegos, orgullosos, tanto sin tacto, dejamos sufrir a nuestro ser querido.
Ahh pero cuando ellos sueltan esa soga y nosotros perdemos el equilibrio…ahí te quiero ver, caemos en un precipicio, donde nos envuelve y abraza la desesperanza, la culpa.
Los buenos momentos solo agonizan en un recóndito lugar de la memoria.
Aunque podamos escalar, salir de ahí, lo único que vamos a encontrar es un recuerdo de aquella persona, de la forma que te hizo sentir y una leyenda de que alguna vez dos almas casi fueron eternas …

