Si su vida fuera lineal sería previsible, causa-efecto, causa-efecto.
Por lo que, cada tanto tiempo se encuentra con nuevos ríos, se sumerge y se limpia de la rutina, de la línea perfecta y sale mojado con la ropa pegada y se sienta en una piedra al sol.
Para algunos está loco, perdió el rumbo (lo que no saben es que va por caminos de búsqueda y de encuentro).
Hay otros muy tenaces que siguen la línea porque están seguros que van a llegar a su meta. No necesitan cambios, ni los entienden. Pero viven bien, creo que hasta son felices.
Para él, jugar con Legos es un placer, dar vuelta la caja, que suenen fuerte cuando caen y que rueden por toda la mesa o el piso. Clasificar por colores, por tamaños, siempre creyó que seguiría las instrucciones, casi se diría que hubiera seguido las líneas en un movimiento rectilíneo y uniforme toda su vida.
Pero una interrupción lo despertó, la vida no es en línea recta, los árboles no son todos iguales y el mar no siempre tiene el mismo color.
Se preguntó: si había otra forma de hacer lo pospuesto?, de alcanzarlo?, de desordenar los colores para que al armar sea más divertido.
Eligió bañarse con la ropa puesta en otro río porque no se puede dos veces en el mismo, según Heráclito. El anterior ya no es el mismo.
Sentado en la roca esperando que el viento lo seque piensa mucho, cierra los ojos y siente el viento en el pelo, el sol en su cara, el ruido del agua, las carcajadas de la gente que lo quiere y lo anima y se animan animándolo, muchos lo alentaron a pensar en su línea recta y vivir un poquito más ligero de equipaje, viviendo empíricamente, sonriendo más y armando nuevas torres con Legos de distintos colores y formas.


