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Cómo te quebraste?
Fue LA pregunta del verano. 
Cómo me quebré?
Todos los veranos en la playa es más o menos la misma rutina: sillas, paletas, tejos, 3 ó 4 libros, sol y agua.
Este año decidí probarme en algo que me daba terror: la tabla de skimboarding. Veo a mis hijos manejarla tan bien que antes de probar con surf quería deslizarme en la tabla. Mis hijos felices compartir conmigo su pasión.
Arrancamos a probar suave y andaba muy bien, podía deslizarme con equilibrio.
Ya quería fotos, para mi era un logro, un miedo menos. Luego de una pequeña caída, me levanté ya con pocas ganas de seguir y en el próximo intento el agua se va mas rápido de la orilla de lo previsto, la tabla se frena mis pies pegados a ella, y mi cuerpo rota y caigo arriba de la pierna derecha.
Sentí el crack-crack abajo de la cola y ya sabía que estaba quebrada. La adrenalina me abrazo y mi hijo del medio me salvó de una hemorragia interna entre otras complicaciones, he inmediatamente todos me socorrieron y estuvieron conmigo.
Todas las terapeutas que nos rodean llegaron a la misma conclusión: la fractura fue una interpretación física de lo que pasaba en mi interior.
No intente lastimarme consciente ni inconscientemente, pero es el crack que hizo el cambio de mi vida durante todo el año.
Es muy fuerte saberte distinta, pensarte distinta, verte y sentirte distinta.
Pero lo absolutamente difícil es aceptar el cambio que vos misma provocaste.
Hay un quiebre a mi edad (no es una generalidad pero está demostrado), éste provoca ver tu pasado, evaluar y mirar el relativo tiempo que te queda y decidir que hacer con el.
Ahí comenzó todo.
Lo vivido fue hermoso y lo que nó se sobrellevó, pero es una foto, una imagen, un olor, una emoción que vive como tal… un recuerdo.  Todo lo que puedo hacer es vivir aquí y ahora, que traerá como consecuencia mi mañana.
Solo las canas me delatan cuando demoro mucho en disimularlas.  Por lo demás me siento igual que antes solo que con mucha vida en el medio.
Hace mas de 15 años que tengo un proyecto en común con mi esposo, del cual nos sentimos ambos orgullosos, pero entendí que no es lo único que quiero hacer el resto de mi vida.  Pensé mucho en mi futuro personal y decidí hacer la primer fractura.
              Quiebre,        cambio de rumbo, empecé a estudiar de cero una carrera totalmente distinta a lo que hago diariamente pero que me apasiona.  De directora de cuentas elijo ser también docente en filosofía, 20 años después de la edad promedio.  No es que vaya a dejar totalmente nuestro proyecto pero descubrí que no era del todo feliz y mas de una vez me enfermé a causa de el. Por lo que si mis veinte años de maternidad sirvieron de plataforma para sostener hoy mi nuevo proceso estudiantil arremetí con todas mis fuerzas por ese camino.
Quiebre,       cambio: salir todas las noches y no cenar en casa, es el momento en el día donde toda la familia converge, cuenta sus historias y nos dormimos a la par.  Yo llegue todas las noches cuando ya estaban dormidos, solo mi esposo me espero para cenar.
Quiebre,       cambio: empiezo a tirar los muros de los pre-juicios que me hacían juzgar las personas y sus pensamientos antes que escucharlos y conocerlos.  El relacionarme con gente nueva, desconocida para mi, fue de lo mejor que me paso.
Quiebre,              después de un año y medio de no manejar ( por miedo a que me diera otro ataque de pánico ) volví a conducir y no solo eso, a darle la vuelta al Palacio Legislativo. Desenvolverme sin miedo con y sin acompañantes.  No solté mas el volante.
Quiebre,              deje a un lado la timidez volví a usar mis New Balance rojos.
Me permití hacer el ridículo y reírme.  Aprendí a sacarme selfies (porque considero que nadie me ve como yo). Y me encantó compartirlas (aunque muchos se preocuparon, de porque me mostraba tanto, en 20 años no me habían visto).
El problema fue que la individualidad sucumbió a la familia, cuando debería haberla ensalzado.
Quiebres, quiebres y más quiebres de los que no me arrepiento, pero han costado y seguirán costando.
Debo confesar que en todo este tiempo me pregunté si era necesario haberme subido a la tabla, qué quería demostrar, hasta que era un “castigo o reprensión divina”.
Todo lo pensé y otro tanto me lo sugirieron, lo importante es que hace mucho tiempo conocí al Amor en lugar del castigo. Asumo las consecuencias de subirme a una tabla peligrosa, pero el amor nunca me deja.
Lo divertido si es que hay algo divertido en todo esto es que cuando me preguntaban los doctores como me caí: podía decir con cierto orgullo: «practicando skimboarding», que muchos sin saber que era lo simplificaban en surf (obvio que eso me quedaba grande pero no los corregía).
La frase era : esa fractura es de moto.  No, con 40 me fracture intentando algo nuevo, que me daba miedo pero me moría por practicar. Lo logre, quebré mi pierna y los no se pueden a mi edad.

Ya me explicaron que era mejor haber arrancado con surf, así que el verano que viene incursionaré en el agua directamente y cuando mi mente se haya olvidado del dolor seguramente voy a dominar la tabla de skimboarding.


 

pd.:  – un rato antes, -entablillada con los guardavidas, – todos los remedios, – la pierna con sus derrames – en cama pero mejor de ánimo, – con muletas esa soy yo!!!

pd.: Gracias Gus Rocha por las sugerencias y correcciones!!

3 Comments

  • Unknown dice:

    Eliana me sacó la palabra de la boca: Genia, por donde se te mire. Me erizé y dicen que cuando eso pasa es todo real. Gracias Paola.

  • Unknown dice:

    Sin palabras! Tambien considero que todas esas situaciones "de mierda" nos sacuden el esqueleto (y vaya que te paso literal) y el alma, porque si no pasaran, seguiríamos estando en un estado plano. A mi me estaba pasando hacia unos años y me costaba tomar acción. Tengo dos nenes de 4 y 6 años y no estoy trabajando para dedicarme a ellos, pero paradojicamente me sientia más sola, más vieja y más la "mamá de…brinde. Os señora de…" Descubrí que tengo que hacerlo desde mi interior apartando situaciones q no me llenan y atrayendo lo que me hace feliz. Por eso este año, mis hijos empiezan nivel 4 de jardín y 1er año respectivamente, y yo vuelvo a retomar a mi amada Historia en la facu de Humanidades. Brindemos por los quiebres, que nos duelen, nos rajan, nos reinventan. Abrazo grande.

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